Qué cambia de verdad en tu organización con el AI Act
La entrada en aplicación del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial no resuelve por sí sola la pregunta que se hacen la mayoría de organizaciones: qué tengo que cambiar, en qué orden y con qué evidencias demuestro que lo he hecho.
El AI Act clasifica los sistemas por nivel de riesgo, pero la clasificación es solo el punto de partida. Un mismo modelo puede ser de riesgo limitado en un contexto y de alto riesgo en otro según a quién afecte y qué decisiones condicione.
Tres frentes que conviene abrir a la vez
El primero es el inventario. Muchas organizaciones descubren, al hacerlo, que usan más sistemas de IA de los que creían, buena parte incorporados dentro de herramientas de terceros.
El segundo es la gobernanza: quién decide, quién supervisa y quién responde cuando un sistema falla. Sin responsables asignados, la documentación se convierte en un ejercicio de papel.
El tercero es la capacitación. Un marco regulatorio solo funciona si las personas que trabajan con el sistema entienden qué están mirando.
Artículo de ejemplo para la maquetación del blog.

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